Carta al arco iris

 

La primavera se vuelve escurridiza, no es un tiempo para aquellos que gustan quedarse plácidamente sentados en el sofá de casa. Sus combinaciones y propuestas de cosas tan variadas hacen que no podamos hacer pronósticos certeros sobre lo que va a pasar. Se abren pues en su seno momentos de magia inesperados y sorprendentes.

Esta tarde, casi a la puesta de sol, salimos a caminar entre gente despistada por lo variable del cielo, asediada por un viento que cada vez se hacía más frío e inclemente, así algunos iban guarnecidos con su bufanda, mientras las chicas que siguen los decretos del calendario y llevan su pantalón corto y la blusa de tirantes, padecían con estoicismo la repentina frialdad. Incluso la lluvia ha aparecido, cuando todavía el sol nos miraba desde muy alto, iniciando su declive. Una cortina de agua asperjaba el paisaje urbano, de ir y venir, proponiendo ese aroma particular que emerge de inmediato, parecido al canto melódico de un andante sinfónico que sucede a un vibrante allegro vivace.

La multiplicidad de fenómenos que se producen a un tiempo, las coincidencias espontáneas, vuelven a provocar los sentimientos mas imprevisibles. De repente uno quiere captar el instante, atraparlo, ser capaz de recogerlo en un frasquito de cristal para conservarlo, por ello muchos se han detenido para sacar ése que casi todos llevamos en el bolsillo, una pequeña cámara, que al tiempo sirve para hablar por teléfono, y así llevarse a casa tu aparición tan majestuosa, la que nos regalaba el cielo de un extremo al otro.

La llamada de tus colores nos ha detenido, nos ha puesto frente a una puerta que parece abrir el infinito, tan solo por unos instantes. Alguno, ajeno al acontecimiento, que observara la escena podría contemplar un mundo frenético, que de repente se ha detenido, que ha dejado en suspenso sus prisas, que ha girado su dirección para poder mirarte, para bañarse de tu diversidad, de tu mezcla. Un poco viniste a romper la uniformidad, los horarios, las fronteras. Dejaste atrás los rigores de realidad estadística que ahora nos asedian, para citarnos con lo que somos capaces de alcanzar a poco que nos empeñemos en realizar aquello que soñamos y que está más allá, atravesando tu cerco, dando un paso que apueste por nuestra capacidad de imaginar.

Seguro que esta tarde han ocurrido cosas muy nuevas. A veces almacenamos en la conciencia el convencimiento de conseguir explicar todo lo que nos pasa y conocer de alguna manera hacia donde caminan las cosas que ocurren. Pero la vida es caprichosa y sigue una dirección, dejándose caer por cursos muy cambiantes, que no se ajustan a ningún dogma. Sin embargo es una suerte ser capaz de pararse para contemplar la belleza y la diversidad que muestras, también lo fugaz de tu presencia, lo efímero de tu materialidad óptica, porque te dejas alcanzar cuando tomamos el tiempo como señuelo de libertad, la que derramas a raudales cuando te dejas ver.

Lo nuevo se abre en tu arco de color, cada uno se hace preponderante, se mezcla y da paso al siguiente, en un ciclo abierto, que invita a reconocer, de manera instantánea, pasado, presente y futuro como una sucesión que nos hace reconocer caminos, que nos asegura que seguimos aquí, que nos construye por dentro. Deseo que no nos hayamos quedado en el umbral de tu puerta esta tarde, porque eso provocará que se abran nuevas puertas.

Hasta la próxima.

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4 respuestas a Carta al arco iris

  1. Teresa dijo:

    Aquí, hoy, el arco iris no tiene sitio porque las nubes no dejan ni un resquicio para el sol invite los brillos y los colores.Me voy con Nati, en un rato, a la Feria del Libro. Pienso en ti, que compartiste conmigo la del año pasado.Y te dejo un beso, amigo.

  2. Aire dijo:

    Hola, ola de mar…Es hermoso saber que aún quedan personas capaceces de ver la magia que nos asalta en la realidad cotidiana casi sin previo aviso, y además, de una forma fugaz que hace que nos quedemos parados frente a ella, intentanto atraparlo en nuestra mirada, junto con todo aquello que nos hace pensar, rememorar, o imaginar. El viento de esta tarde, me pilló en el mar, no la lluvia, pero no importa, ya estaba mojada. No diré que no fue hermoso ver como este mar blandito de aquí se picaba y hacìa correr a las olas, pero fuera de la poesía, ya, te diré que fue muy incómodo, pues en breves instantes me convertí en una croqueta bien rebozada…, che, ni te diré donde tenía arena..Me encanta leerte aunque sea así, tan de mucho en mucho, me gusta saber que sigues ahí, haciendo que la magia siga apareciendo a nuestro alrededor , ella necesita también de un público agradecido.Un beso..cienAire

  3. Maria Chucena dijo:

    Me alegro mucho por ti, Jesús (pero mucho, mucho…) Besitos y las fotos van…mañana quizás, si me da tiempo…pero van (hoy tuve curso)

  4. Aire dijo:

    vine a dejarte un beso. Aire

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